sábado, 2 de marzo de 2013

Douarnenez

una pequeña escala en Quimper
y una vez más tras las huellas de Girondo

cuando estaba viajando en el tren a Rennes

releí una vez más palabras de Girondo
un poema que se llama Paisaje bretón
una sorpresa
no recordaba que estaba situado en el pequeño pueblo,
al que me dirigía a pasar el carnaval


Paisaje bretón

Douarnenez,
en un golpe de cubilete,
empantana
entre sus casas como dados,
un pedazo de mar,
con un olor a sexo que desmaya.

¡Barcas heridas, en seco, con las alas plegadas!
¡Tabernas que cantan con una voz de orangután!

Sobre los muelles,
mercurizados por la pesca,
marineros que se agarran de los brazos
para aprender a caminar,
y van a estrellarse
con un envión de ola
en las paredes;
mujeres salobres,
enyodadas,
de ojos acuáticos, de cabelleras de alga,
que repasan las redes colgadas de los techos
como velos nupciales.

El campanario de la iglesia,
es un escamoteo de prestidigitación,
saca de su campana
una bandada de palomas.

Mientras las viejecitas,
con sus gorritos de dormir,
entran a la nave
para emborracharse de oraciones,
y para que el silencio
deje de roer por un instante
las narices de piedra de los santos.












se me pareció bastante a las palabras de Oliverio
especialmente un Douarnenez vestido de carnaval

les déguisements ne reconnaissaient pas l'âge
et pour la matin leurs dépouilles se recherchaient dans les tasses de café
l'uns l'autres, se heurtaient comme les vagues -déferlantes- sur les rues du port
beurrés de paillettes

los disfraces no distinguían edad
y por la mañana sus resabios se buscaban en tazas de café
unos a otros se embestían como olas sobre las calles del puerto
borrachos de brillos

Rennes

llegué a Rennes por la noche
luego de cruzar una de las distancias más largas que se pueden cruzar en Francia
de Marseille a Rennes
                                  dos trenes
                                                      tres horas, el primero
                                                      tres horas, el segundo
                                                  una hora pra combinar gares,
                                        corriendo por los pasillos del metro parisino

por la mañana una madrugada antes de partir,
tiempo suficiente pra un pequeño paseo y visita al mercado




pour goûter nos ofrecieron un poco de charcuterie de burro argentino
(sin saber de dónde era y ni de mi galopante vegetarianismo) :S


 

Marseille

 
días de descanso
de fortalecer defensas
un poco de mimo familiar



 

es buenísimo saber que aunque haya kilómetros y años de distancia, sin convivencia
los lazos de sangre no van solos, las mañas los acompañan!
 
 

más Paris



Notre Dame



Pere Lachaise


Cuvier


This is (not) the end


 
Louvre
 







siguiendo el itinerario


como otros...



la ya tan conocida...



su parte fálica


y su parte un poco más femenina


la ciudad de las luces
y una vez más, Louvre