un largo viaje en bus y unas lineas,
de esas que traza el insomnio...
cuando no se sabe si se volverán a caminar las mismas calles
escuchar las mismas voces,
o compartir el mismo aire,
uno se disfraza de intensidad
entre la desinhibida vorágine viajera, y la embriaguéz de la verguenza
sin entender la razón, sin querer ver más allá...
hay cruces con los que mejor desviarse,
paradas que merecen ser más,
y atajos que más vale tomar
(retoque de trasnoche)

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