miércoles, 20 de febrero de 2013

Paris

sí sí sí
fui completamente turista en Paris!








Uh la lá, Paris


martes, 5 de febrero de 2013

Rincones de Barcelona

metro, tranvía
de una casa a la otra
 


 


La Boquería





 
 
 

sábado, 2 de febrero de 2013

Barcelona una vez más

( ...en construcción... )

escala

un largo viaje en bus y unas lineas,
de esas que traza el insomnio...

cuando no se sabe si se volverán a caminar las mismas calles
escuchar las mismas voces,
o compartir el mismo aire,
uno se disfraza de intensidad

entre la desinhibida vorágine viajera, y la embriaguéz de la verguenza
sin entender la razón, sin querer ver más allá...

hay cruces con los que mejor desviarse,
paradas que merecen ser más,
y atajos que más vale tomar





(retoque de trasnoche)

detalles de Granada

dato curioso

granada es el nombre de una fruta
en tiempos griegos sus semillas conducían al averno
símbolo de la ciudad, se encuentra hasta en los pequeños rincones





además con la Sierra Nevada ahí, tan cerquita
visible si uno se asoma por las callecitas entre las casas,
es única en Andalucía por la nieve





de la unión de las formas
se crearon éstos detalles,
que acompañan al caminar la Gran Vía



(información curiosa aportada por mi anfitrión, camino a una mudanza bajo la lluvia)

Granada

algunas palabras no son necesarias 
 


rincones de La Alhambra




 
 
 
 


Sus baños y El Bañado







más rincones



Sevilla


rincones del Alcázar de Sevilla
caminando por sus jardines
disfrutando del silencio de las flores que asoman en invierno,
y del sol que nos abrazaba entre las hojas
 




































caminando por las calles de Sevilla recordé un poema de Girondo,
uno que estaba dedicado a una de ellas...
sin tener a mano alguno de sus libros,
                                                         esas hojas que me acompañaron tantas veces en la mochila,
                                                        con sus palabras específica y contrariadamente escogidas,

me senté en un café, y busqué,
                                                en ese gran cajón de cosas sin sentido y sorpresas,
                                                donde al dar con los carácteres correctos se encuentra lo que se busca,


y así aparecieron las palabras que Oliverio escribe a Sevilla,
sobre Sevilla y sobre la calle las Sierpes...


por esas hermosas casualidades del viaje,
estaba sentada en una esquina de esa misma calle...

aquí sus letras
                        ordenadas en palabras
                                                           ordenadas en versos

Una corriente de brazos y de espaldas
nos encauza
y nos hace desembocar
bajo los abanicos,
las pipas,
los anteojos enormes
colgados en medio de la calle;
únicos testimonios de una raza
desaparecida de gigantes.

Sentados al borde de las sillas,
cual si fueran a dar un brinco

y ponerse a bailar,
los parroquianos de los cafés
aplauden la actividad del camarero,
mientras los limpiabotas les lustran los zapatos
hasta que pueda leerse
el anuncio de la corrida del domingo.

Con sus caras de mascarón de proa,
el habano hace las veces de bauprés,
los hacendados penetran
en los despachos de bebidas,
a muletear los argumentos
como si entraran a matar;
y acodados en los mostradores,
que simulan barreras,
brindan a la concurrencia
el miura disecado
que asoma la cabeza en la pared.

Ceñidos en sus capas, como toreros,
los curas entran en las peluquerías
a afeitarse en cuatrocientos espejos a la vez
y cuando salen a la calle
ya tienen una barba de tres días.

En los invernáculos
edificados por los círculos,
la pereza se da como en ninguna parte
y los socios la ingieren
con churros o con horchata,
para encallar en los sillones
sus abulias y sus laxitudes de fantoches.

Cada doscientos cuarenta y siete hombres,
trescientos doce curas
y doscientos noventa y tres soldados,
pasa una mujer.

                                                  O.G.

y la imágen años después
 



cada 5 ó 9 bolsas que pasean,
de papel o plástico,
con colores o con marcas,
y tras un promedio de quince caras de aburrimiento
caminan más mujeres de las que pudo ver Girondo

 

recuerdos de Cádiz!

un día en Cádiz...

 



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
la luz de un faro no muy lejano ilumina de cabo a rabo la costa
cada paso en la playa, una huella, y una ola que la borra,
una marea persigue a la siguiente, que ya es parte de la anterior
y el ocaso, el amanecer finalmente se fusionan,
integran sus tiempos, sus colores,
haciendo uno las nubes y las estorninas
la sed llega con hambre, que satisfecha quiere beber
y tras unos segundos,
                                     (doce, podríamos decir?)
                                                                              la luz del faro una vez más




que un ciclo no tiene principio ni fin