Andorra
navidad atípica,
familiar
cada uno,
un hermano
una novia
un amigo
cada uno un postre,
un brindis
y un entremés
días de descanso,
de nieve
tablas en los pies
y dedos congelados
corazón pleno con un abrazo fraternal
y luego la hora de partir, de deslizarme pendiente abajo...
subiendo cada curva desde el valle hasta lo más alto de las cumbres,
observadoras de largas colas de luciérnagas demoradas
rojas, blancas y amarillas titilantes
uno a uno pasaban los segundos sin que el reloj los contara
y la luna que se comunicaba con cada copo de nieve que se congelaba,
en una noche cada vez más oscura
como espejos, las laderas de las montañas le respondían códigos luminosos

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